Plataforma Cultural dePromoción y Visibilización de Buenaventura

Notas de prensa

“Le aconsejo que también busque a su partera”, les dicen muchos médicos graduados a las embarazadas del Pacífico colombiano cuando llegan al control prenatal.

Y es que con el paso de los años, cuenta Rosmilda Quiñones, a quien todos llaman Milda, los médicos de universidad han aprendido a respetar esa tradición.

Milda, con voz fuerte, palabra bonita y risa fácil, agrega que es partera desde hace 28 años pero que ya perdió la cuenta de cuántos niños ha traído al mundo y que aunque su responsabilidad termina en el momento en el que se cae el ombligo del bebé, a ella la siguen saludando y queriendo esos niños, “porque les hablo desde que están en los vientres de sus mamás”.

Y con su metro, los cursos de primeros auxilios, las yerbas que ayudan al buen nacer, su cariño y su saber ancestral, Milda y otras parteras estarán este sábado en Buenaventura, en la inauguración de Ola Ventura.

Se trata de un programa de la Gobernación del Valle que se llevará a cabo cada año para promover la cultura de esta zona de Colombia, donde queda uno de los puertos más importantes del país y que se ha visto sometida por la violencia y los grupos al margen de la ley, así como por la pobreza, la corrupción y el abandono.

En el encuentro, que tendrá como escenarios el Bulevar del Centro, la catedral –donde se oficiará una misa interculturada (con músicos y cantadoras tradicionales)–, el hotel Tequendama Inn Estación y la Escuela Taller, estará como invitada internacional Sarah Carrere, una franco-senegalesa intérprete de la kora, instrumento sagrado africano.

Y para hablar de África y Buenaventura se reunirán el cuentero camerunés Boniface Ofogo y el local Mario Riascos.

Este último vive en una casa muy cerca del puerto, rodeado, como cuenta, de 200 gallinas y varios gallos cuyos cantos se oyen al fondo; de sus sembrados y de su tradición.

“Yo aprendí la narración de mi abuelo, que nació en López de Micay (Cauca). Mientras él vivió no fui capaz de narrar, pero después de su muerte empecé y tengo el legado maravilloso de su palabra”, comenta Riascos, cuyo nieto de 12 años, Pablo Adrián, sigue la tradición.

Para Riascos, las historias y tradiciones del Pacífico son maravillosas y contundentes, “y tenemos que defenderlas”, agrega.

En su opinión, el trabajo de las gentes del Pacífico incluye defender el territorio, “al que vienen muchos empresarios que no respetan ni la tierra ni a nosotros, así que debemos seguir en la resistencia”, cuenta.

Y para dar un ejemplo de esa resistencia de los habitantes del Pacífico, se adentra en una historia sobre la marimba de chonta, patrimonio de la humanidad según designación de la Unesco.

“Hace algunos siglos, un grupo de sacerdotes que llegó a colonizar decidió echar las marimbas a los ríos, para que los negros no las tocaran, y mientras se hundían, los instrumentos sonaban, defendiendo su historia”.

Del canto al canto

A este primer encuentro cultural Ola Ventura también están invitadas las cantadoras.

Y están las del grupo Tradelpa, en el que participa Mariana Ibargüen Hurtado con 27 años en la danza y los cantos tradicionales del Pacífico sur.

Buena heredera de su abuela, su mamá y sus tías, también cantadoras, llegó del Chocó a Buenaventura y allí se dedica, además de cantar, a formar a las nuevas generaciones, “para que el proceso continúe”, dice.

Agrega que esto de ser cantadora es un trabajo social. “Siempre hay canto en nuestra vida: cuando nacemos, cuando nos enamoramos y cuando nos morimos”.

Ser cantadora, además, implica acompañar a los muertos, llegar al velorio, “cantarle el salve para que tenga vía libre al cielo, y el alabao para que el alma descanse”.

Pero le preocupa que la tradición se esté perdiendo. “Antes se le hacían las nueve noches al muerto, porque cada una tiene su razón de ser, pero hoy la gente reza dos días y ya”, dice.

Entonces enseña que hay grandes diferencias entre los cantos de los adultos muertos y de los niños fallecidos. “A los primeros se les alaba, a los segundos se los arrulla, danzan los papás y los padrinos. Y se los arrulla porque desde los tiempos de la esclavitud se decía que cuando un niño moría se iba al cielo sin cometer pecado y sin haber sido esclavo”.

Y antes de que los asistentes a Ola Ventura vayan a la Escuela Taller a disfrutar de la gastronomía y de las bebidas tradicionales, como el arrechón, el viche y el curado (este último ‘cura todo’ según las sabedoras de las yerbas), Eufemia Hurtado de González y el grupo musical de la parroquia Sagrado Corazón de Jesús harán parte de la misa interculturada.

Este conjunto, que tiene guasá, bombo, cununo, marimba de chonta y cantantes, interpreta los temas religiosos en los ritmos de currulao, bambuco viejo y bunde, entre otros.

Hurtado toca el guasá y además compone. Su esposo, que también hace parte del grupo, toca el bombo. “Y el único canto de la misa que no lleva instrumentos es el del momento del perdón, que es un alabao”, dice.

Para la gobernadora del Valle, Dilian Francisca Toro, “lo más importante es poner en valor el quehacer cultural y las tradiciones de la población rural y urbana de Buenaventura, representadas en las comunidades que habitan este territorio, con los saberes de los mayores”.

Y es que, pese a la adversidad, en el puerto se lucha día a día para que no se pierdan las tradiciones.

¿Dónde y cuándo?

21 de mayo, desde las 10 a. m. en Buenaventura, a dos horas de Cali por la vía al mar. Entrada gratis a todas las actividades. Mayores informes en el sitio web www.valledelcauca.gov.co.

OLGA LUCÍA MARTÍNEZ ANTE
Coordinadora de ESKPE

 Fuente | eltiempo.com

Gobernación del Valle del Cauca