Plataforma Cultural dePromoción y Visibilización de Buenaventura

Notas de prensa

En el Valle del Cauca, y particularmente en Cali, se ha endilgado a la mujer el papel de organizadora, animadora y realizadora de todo lo que tiene que ver con las tareas culturales. Y este convencimiento ha estado sustentado por al excelente tarea que ellas desarrollan en este ámbito desde el pasado siglo.

Si fuere menester mencionar ese papel fundamental de ellas en el devenir cultural, habría que mencionar a Maritza Uribe de Urdinola y Gloria Delgado, fundadoras del Museo de Arte Moderno La Tertulia; Amparo Sinisterra de Carvajal, ex directora de Colcultura, fundadora de la Asociación para la Promoción de las Artes, Proartes, creadora de la emisora de la Fundación Carvajal y de la Bienal de Danza de Cali, al igual que gestora, por muchos años, del Festival Internacional de Arte de Cali.

Pero, de Cali es también Aura Lucía Mera, ex directora de Cultura a nivel nacional, a quien le correspondió la organización del viaje Nobel a Estocolmo, para acompañar a Gabriel García Márquez en su coronación, como son caleñas Mariana Garcés Córdoba, Ministra de Cultura de Colombia, Gloria Castro, ex directora de Incolballet, Andrea Buenaventura, directora de Delirio, Sixta Paz de Aljure, ex directora de la Fundación Orquesta Sinfónica de Cali, María Victoria Barrios de Gómez, ex Secretaria Departamental de Cultura, María Elisa Holguín, directora de Bibliotec, María Eugenia Montoya, gestora de un nuevo concepto de la Feria de Cali.

Hoy, la cultura de la región está representado por dos mujeres que sueñan diariamente por un Valle y un Cali líder, y entregan lo mejor de sus sueños a ese propósito: Isabel Cristina Restrepo, en la Gobernación, y Luz Adriana Betancourth en la Alcaldía de Cali.

Isabel Cristina puede decir hoy, como tantos políticos, que el país cultural “le cabe en la cabeza”; como asesora personal de la ministra Mariana Garcés, recorrió todo el país, hasta en sus lugares más recónditos, para levantar mapas antropológicos, sociológicos, gastronómicos, musicales, que le permitieran al ministerio, ya con estos registros “in situ”, trazar el croquis del nuevo país en su acervo cultural.

Se graduó con las monjas del Sagrado Corazón en la clase del 84, y luego estudió Historia en la Universidad del Valle, con maestros como German Colmenares, Estanislao Zuleta, Jorge Orlando Melo, Margarita Garrido, Jaime Atencio.

Su devoción por la cultura nació desde sus primeros años; a los 7, ingresó a Bellas Artes, en Danzas y Música; ahí transcurrió buena parte de su infancia y adolescencia. Tiene especialización en Gestión Cultural y Economía de la Cultura. “Siento que soy privilegiada al poder trabajar siempre en lo que más me apasiona”, dice. Madre de Alejandro, que cuenta ya 21 años y estudia Cine en Buenos Aires, conforma hogar con Enrique Sánchez, sociólogo, indigenista, enamorado del tema ambiental. Uno de sus primeros trabajos en el sector público, fue con la Secretaría de Cultura de Cali. Estudiaba aun, cuando propuso un programa en torno al río Cali, a partir de prácticas culturales. Germán Patiño, Secretario de Cultura entonces, la nombró en el Archivo Histórico, donde pudo realizar una de sus tareas inolvidables con los fondos documentales y el posterior traslado de los mismos al Centro Cultural. Restauraron las Actas de Cabildo y recuperaron el llamado Archivo Judicial.

Gerente Cultural de la Cámara de Comercio de Cali, fue pionera de Las Tertulias de Oriente, espacios de encuentro y diálogo en Aguablanca, Cali Arriba, Cali Abajo, el Festival de Macetas, entre 2003 y 2009. Como Asesora del Despacho de la Ministra de Cultura y de la Dirección de Patrimonio, estuvo cinco años y medio. Pudo conocer de cerca la política nacional para el fomento y salvaguardia de las cocinas tradicionales, campo muy importante del patrimonio cultural. De ahí surgieron los 17 volúmenes de la Biblioteca Básica de la Cocina Colombiana.

En este momento se aplica en la política departamental para el post acuerdo, el reconocimiento de la diversidad y lo popular, y el proyecto de Dilian Francisca Toro, que apunta a crear las Escuelas Culturales para la Paz, las cuales serán para niños y jóvenes, inicialmente en las 22 comunas y 15 corregimientos de Cali. Al respecto, manifiesta: “Estamos apostando a crear una ventana cultural para Buenaventura, una plataforma que permita visibilizar los procesos y dialogar acerca del puerto”.

Una periodista al timón cultural

Luz Adriana Betancourth es comunicadora de la Universidad del Valle, donde se graduó en 1990. Realizó luego especialización en Administración Pública en la misma universidad. Fue Secretaria de Cultura del Valle del Cauca en 2010 y 2011 en el gobierno de Francisco Lourido. Se desempeñó también como Jefe de Prensa de Invicali, y de la Empresa Regional de Telecomunicaciones. Coordinó Emprendimiento Cultural junto a María Helena Quiñonez, la anterior Secretaria de Cultura y Turismo de Cali, desde febrero de 2013.

Trabajó con Telepacífico, al inicio de la cadena, y posteriormente fue reportera del Noticiero 90 Minutos, segmento que dirigió durante siete años. Hizo parte del Canal Caracol en Bogotá con el programa Séptimo Día y fue corresponsal del Noticiero de las siete de la noche. Dirigió el programa “Nuestra Gente”, de Procívica Televisión, y un espacio dedicado al medio ambiente: “Ambientalízate”.

“Sé que volveré a ser periodista, y cuando vuelva podré decir entendí, aprendí, pude hacer el análisis real de lo que es el sector público. Debo tener la suficiente calidad ética para decir que pude salir sin haberme equivocado. En año y medio en la Secretaría de Cultura del Valle, ejecuté $6.000 millones, con las revisiones pertinentes de la Contraloría; jamás encontraron ahí anomalías administrativas o fiscales. Algo similar puedo decir de los proyectos que ejecuté en la Secretaría de Cultura de Cali”, expresa.

¿Cuál es la hoja de ruta cultural del Alcalde Armitage en este cuatrenio?

El tema del patrimonio material e inmaterial es un soporte de esta secretaría; el poder identificar cuáles son los patrimonios que tenemos, es lo que nos da la memoria, la raíz, la conexión con la historia de la ciudad y sus gentes. En el área de Patrimonio estamos haciendo un trabajo grande. Vemos edificaciones que están siendo destruidas y son memoria de la ciudad; hemos hablado con Planeación para que podamos tener un espacio de consulta, ser interlocutores. Tenemos una cátedra permanente con la historia de Cali; el año pasado estuvo dedicada a Edgar Vásquez. Tenemos un programa de vigías del Patrimonio, pero infortunadamente no se ven, lo cual no quiere decir que no existan.

La red de bibliotecas es fundamental para nosotros, porque ello recae en el Sistema Nacional de Cultura. Uno podría creer que son los colegios, principales en este tema, pero son las bibliotecas públicas, satélites de nuestra. Ahí damos cursos de música, teatro, programas para madres lactantes, con una inversión de más de $3000 millones, con actividad permanente durante el año.

“La visión del alcalde actual pretende que todas las dependencias del municipios aportemos a la transformación social de niños y jóvenes, con programas de tiempo libre que brinden opciones para la generación de ingresos. Lo nuevo es el enfoque que le damos, haciendo circulación de artistas de los barrios, todos con muy buen nivel, en break dance, salsa, folclor. Les pagamos directamente y los damos a conocer”, expresa.

Sus múltiples ocupaciones no le impidieron ser madre abnegada con su hijo Juan Sebastian, quien estudia hoy en Bogotá. Refiriéndose a este rol, dice: “Uno debe ser consciente que hay etapas en la vida en las que, como madre, se es irremplazable. Yo sabía siempre que cuando él fuera a la universidad, ya disminuiría el tiempo a su lado. Pero, de hecho, debí irme un semestre a Bogotá, para estar a su lado, mientras trabajaba en la Secretaría de Cultura de Cali. Acordé con María Helena, hacer en la capital las relaciones con el Ministerio de Cultura, medios de comunicación, nexos con embajadas. Me rebajaron el sueldo a la mitad, pero ese semestre me ayudó en su adaptación. Lo dejé acomodado y regresé”.

Dice que no es buena para probar cosas nuevas, en el campo gastronómico, y es por ello que casi siempre elige pasta o pizza, cuando está fuera de casa. Confiesa que no cocina ni sabe hacerlo. “En los restaurantes siempre pido lo mismo, a diferencia de mi esposo e hijo, a los que les gusta explorar. Voy a la fija, no me gusta probar cosas raras, soy mala para rumbear, aprecio las actividades en el día, el cine, leer, todo lo que tenga que ver con mar, con río, con agua”.

Isabel Cristina Restrepo y Luz Adriana Betancourth, dos mujeres, madres, comprometidas con el desarrollo cultural de Cali y el Valle del Cauca.

Fuente | caliviva.com

Gobernación del Valle del Cauca