Plataforma Cultural dePromoción y Visibilización de Buenaventura

Alto, rotundo. Su figura imponente vestida con los colores estridentes de África sobre su piel negra, en el traje de gala de Bogondo, la aldea situada entre la selva y la sabana en su Camerún natal.

No deja de ser curioso que el hijo de un cacaotero africano, nacido en un pueblo perdido de Camerún, se haya convertido en un experto en literatura hispánica capaz de citar con igual fluidez algún poema de Antonio Machado, un cuento de Julio Ramon Ribeyro o un párrafo de ‘Cien años de soledad’.

Nuestro primer contacto con las parteras del Pacífico fue la noche del sábado 21 de mayo, cuando tambores, cununos y marimbas interpretaban ‘Mi Buenaventura’ y otros aires en homenaje a Baudilio Cuama.

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